
A buen mitómano pocas palabras y pensamientos bastan. Cada cual tendrá los suyos y sabrá si les son de utilidad o tira de ellos en plan recurso facil , que esto ya se yo como acaba. Librarse de un mito me parece una tarea más que complicada. Requiere de tiempo y mucha cabeza , con la que muchos no estamos equipados de serie. Combatirlos desde fuera de ellos tarea complicada, y empresa que llevaría unas cuantas vidas más de las que dispongo. Aunque si tuviera alguna vida más mis mitos serian distintos. Mejor dicho, intenaria quitarme la parte del cerebro dedicada a ellos.
Rasgada de vestiduras cada mañana en el viaje de tren, y las mismas dos personas con el mismo repertorio musical y las mismas sonrisas agradables pasando el monedero con un !HOLA! que le alegra a uno el día. Primer mito a desmontar, los trenes no son una cueva. Son algo parecido a ella … pero con vistas. Recepción de la portera del bloque del despacho y charla del tiempo durante diez minutos, mas una batallita marinera de la barceloneta y sus mujeres, mas una sonrisa de veras y unos pocos escalones de subida … ya tengo material que desbancar en cuanto abro la puerta y no me encuentro a nadie. Solo al fax vomitando llamadas sin contestar de algun teléfono fantasma y una hoja con un gran SÍSIFO escrito en negrita y a dos caras, por si le da la revolá de experimentar el vuelo.
Se enciende el ordenador solo, casi de memoria, ya detecta la cercania de mi huella dactilar y me saluda en modo azul eléctrico. De ahí en adelante, cinco horas para desmontarme.
No pain no glory
¿Seguro?





