Diciembre 12, 2007...4:33 am

CON LA CARTILLA A CUESTAS

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A lo mejor algún día cumplo los ochenta años con mucha suerte.

Quizá me quede mucho antes, y  no me entere de que las cosas pasan a su ritmo y los  decenios que me harían falta para acostumbrarme a su presencia. A lo mejor es que no abandero la virtud de saber el qué, ni el cómo ni el dónde, ni tampoco la de recordarlo.  “Cada uno tiene su ritmo en la vida”,  son esas cosas que me he creido como acto de fé, como lo de seguir los pasos de alguien a hurtadillas, medio escondido y sigiloso, para no tropezar donde él y mancharme con su sangre.

Debería hacerme pintor de batallas o mejor, fotógrafo de guerra, que es de más incursión y de más valentía cobarde.

Mientras, la  guerra ya dura unos cuantos años, y la sociedad civil se resiente. No hay alimentos, no hay llamadas ni tampoco hay juego. La última carcajada que solté  recuerdo que fué hace mucho tiempo, el mismo que me costó arrancarla a base de esquivar fuego enemigo en la anterior batalla. 

“ME FALTAN COJONES” sargento de hierro, sáqueme a sudar la camiseta y a morder el polvo del llano, que de eso ya sé un rato, y mire la sonrisa de IBEX 35 que llevo tatuada en la cara”

 ”La guerra es la madre de todas las cosas” . VIVA LA GUERRA. 

( a menudo me abandona la intuición)

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